La máquina del rock´n roll español y una de las leyendas vivas de la música de nuestro país, termina de lanzar hace unos dias su disco en directo grabado en tierras andaluzas. Rodeado de grandes amigos, y con uno de sus mejores repertorios, en el que no faltan temas como «Cadillac Solitario», «El rompeolas», «La Matare», «El Ritmo del garaje»...
Un doble CD + DVD grabado en la mágica ciudad de Granada, el pasado 22 de febrero, reúne lo mejor de los más de treinta años de carrera de esta rock star barcelonesa.
Hits, tintes de rock americano y el sonido más contemporáneo del Loco podrán disfrutarse en los conciertos que durante los próximos meses llevarán a la banda por toda la geografía española, y también fuera de nuestras fronteras.
Entrevista a LOQUILLO, relizada por María Senovilla
Presentas nuevo disco en directo ¿en qué momento de tu carrera musical llega este trabajo?En el mejor momento que puede llegarle a uno, que es el inicio de su madurez. Yo diría que es el disco soñado para cualquiera que llega a los 53 años, porque en España hasta hace muy poco la vida de un artista de pop o de rock terminaba a los 40 –si es que se llegaba hasta entonces–, y el haber llegado a esta edad con una trayectoria tan enorme y habiendo estado arriba, abajo, en medio, en los sitios más fríos y en los más calientes, hace que uno tenga una percepción muy distinta de las cosas, y quizás más cercana a lo que es su vida.
¿Y qué tiene un disco en directo que no tiene un disco de estudio? En mi caso los discos de directo son la culminación del personaje. Los discos de estudio siempre son como apuntes, una especie de storyboard que se hace en un momento determinado. Después tienes un tiempo para desarrollar ese personaje que has creado en ese momento, y que termina siendo de alguna manera el que recuerda la gente. Pero mis discos en directo siempre han sido legendarios. Esa es la palabra. ‘A por ellos…’ (1988) fue el disco en directo más vendido en la historia del rock español; ‘Compañeros de viaje’ fue un disco que reunió a toda una generación de músicos españoles que no habían tenido un reconocimiento “inteligente” por parte de la crítica, y del público mayoritario; ‘Hermanos de sangre’ significó el cierre de mi etapa con los Trogloditas y el reencuentro con Sabino Méndez, un disco absolutamente emocional. Y todos esos discos tienen 9 años de diferencia entre sí, no sé por qué, pero todos coinciden. Así que lega un punto en el que decido grabar un disco en directo cada 9 años. Es una especie de tradición.
¿Por qué en Granada? Hace tres años grabé un concierto que recopilaba todas las canciones dedicadas a la poesía, ‘Loquillo en Madrid’, con el que intenté transmitir que a un teatro uno tiene que ir a hacer una obra, y era ridículo ir a hacer un concierto de rock. Pero muchos me preguntaron que para cuándo un directo de rock a la vieja escuela; a lo que respondí que cuando encontrásemos el momento, y la ciudad. Habíamos grabado en Madrid, en Barcelona, en el BEC de Barakaldo… y la idea de grabar en una ciudad diferente también era algo que me motivaba. Por eso cuando estuvimos tocando en Granada, durante la presentación de ‘La nave de los locos’, y alguien del público dijo aquello de “¿por qué no vienes aquí a grabar un disco en directo?”, y le tomé la palabra.
Dices que le tomaste la palabra a un fan para ir a grabar a Granada, pero ¿cuándo empezaste la gira con ‘La nave de los locos’ sabías que la ibas a culminar con un directo? No, no lo sabía. A raíz de abandonar los Trogloditas, empecé a formar un equipo con aquellos que me siguieron y los que se han ido incorporando, con el que ya hemos grabado tres discos. Por eso llegar a ‘El Creyente’ ha supuesto ese punto de inflexión que necesitábamos. Este trabajo no es un cierre de etapa, como podía ser ‘Hermanos de sangre’ o ‘A por ellos’. Tampoco es un disco homenaje, como ‘Compañeros de viaje’. Es un disco que abre una etapa, en lugar de cerrarla, y que llega a una edad en la que muchos artistas de rock tienen mucho miedo. Preséntanos a la banda con la que has grabado ‘El Creyente’, y te va a acompañar durante los conciertos de la gira 2014. Está Jaime Stinus como productor, como director musical, como oráculo… y representante de una etapa muy difícil, que fue el inicio del rock en España. Desde Asturias tenemos a Igor Paskual, que con el tiempo, imagino, que además de desarrollar su carrera personal tendrá labores importantes a mi lado. Después tenemos a Laurent Castagnet, por orden de aparición, el batería más sólido con el que yo he trabajado nunca, porque aparte de ser versátil tiene buen gusto… es que es francés. Desde Madrid, Josu García, que es uno de los grandes guitarristas de la ciudad y ha compartido escenario con los grandes aristas del país. Nadie toca la acústica como él y nadie tiene ese sonido americano, que tan bien nos va para una parte del repertorio. Tenemos a Santi Comet, que viene de Zaragoza; él había sido miembro de Los Peces, es nuestro mod particular, y da ese equilibrio entre los mods, los rockers y los hippies… nos une en una convivencia pacífica estupenda. Y ya para finalizar, nuestra gran adquisición en el mercado granadino y el más joven del grupo, Alfonso Alcalá, que nos ha dado el punto que nos faltaba. Ha sido un regalo de los dioses, que me descubrió Santi Balmes de Love of Lesbian, y es un excelente bajista. Entre él y Stinus puede haber tranquilamente treinta años de diferencia, y conseguir una banda en la que haya treinta años de diferencia entre dos de sus miembros es enorme, y te da mucho juego.
Repites productor, Jaime Stinus, repites también músicos… ¿has dado con el equipo definitivo? Si. Totalmente. Todo tiene que tener un poso y un tiempo, y en el rock cuando eres más joven tienes demasiada prisa. Es muy interesante llegar a una edad en la cual no tienes prisa, en la cual sabes medir el tempo. El tempo lo llevas tú. Y yo lo he visto muy claro y he sabido dar los pasos adecuados a lo largo de mi carrera. Por eso cuando vi que los Trogloditas se estaban convirtiendo en una banda que empezaba a ser caricatura de sí misma, abandoné el grupo. Luego vas encontrando piezas importantes por el camino, pero tienes que tener el don de saber ver quién tiene talento y saber gestionarlo. Y yo lo tengo. Por eso con un equipo así soy imparable. También has contado con el director de cine Óscar Aibar para dirigir el DVD que recoge lo mejor de este directo. Cuando se graba en directo, y se filma además, tienes que contar. Por eso lo mejor es que lo haga un director de cine, porque ellos están acostumbrados a contar. Mi relación con Óscar viene de muchos años atrás. La nuestra es la historia de dos barceloneses exiliados en Madrid, y hemos vivido épocas gloriosas en esta ciudad. Óscar lleva colaborando conmigo desde el año 95; ha realizado innumerables videoclips míos, y tres conciertos en directo, en tres épocas distintas. Dirigió ‘Compañeros de viaje’, ‘Loquillo en Madrid’ y ahora ‘El Creyente’. Me conoce muy bien, y de alguna manera compartimos muchos gustos personales, por lo que es muy fácil trabajar con él.¿Quién mejor que alguien que te conoce podrá sacar de ti lo máximo? Esa es la manera de trabajar. Y a la hora de dirigir, Óscar es muy peliculero, se convierte en un actor más. Él tenía su personaje perfectamente fabricado para esta ocasión y ha sabido incluir al público como parte de la obra, como parte del ritual. No olvidemos que el rock and roll es un ritual. Y cuando se produce esa gran homilía del directo, para filmarla es necesario alguien que entienda el concepto del espectáculo.
Dices que el público de Granada fue una parte más de esa homilía del rock que has grabado en directo, pero ¿cómo fue la rock and roll actitud de Granada? Jugábamos con ventaja… íbamos al sur. Y allí se necesita muy poco para poner a la gente en situación. Granada es muy importante para nosotros, porque es uno de los focos del pop español desde los 60. Desde Miguel Ríos hasta Los Planetas. Y por otro lado porque Granada es Lorca, y porque es Joe Strummer. Y para los que tenemos cincuenta años The Clash es la banda de nuestras vidas, y todo lo que ocurrió en esa ciudad es mágico. Fue brutal conseguir que gente de toda España acudiese ese fin de semana a Granada y llenase el pabellón. Fue muy grato. Granada era lugar.
Viendo la lista de canciones que se incluyen en ‘El Creyente’ da la sensación de que no te has dejado nada en el tintero: hay temas de hace treinta años y temas recientes. ¿Cómo se consigue maridar tan bien temas de aquella época y de ésta? Hay canciones que aguantan el paso del tiempo, y hay canciones que no. Si la gente se fija en el listado, sólo hay cinco canciones que pertenecen a la década de los ochenta, en un disco de 26 temas, y esa es la importancia que yo le doy porque es precisamente la trayectoria posterior la que representa lo que yo soy. Uno no puede olvidar el pasado y hacer ese discurso absurdo de “yo no tengo nada que ver con aquello que fui”, porque claro que tiene que ver y gracias a eso estás aquí; pero lo que nunca deber hacer es llevar esa carga como si fuera una piedra que no te deja avanzar. En ‘El Creyente’ están todos los Locos. Es como si estuviera dividido en cuatro caras, como los antiguos discos, aunque sea un CD doble. Hay una cara contemporánea, otra donde el rock americano es la piedra de toque, después tenemos otra cara donde el rock total se dispara y entonces somos toda la banda como una apisonadora, y la última parte que son hits. Cada uno puede elegir su lado, porque es un disco donde el personaje desarrolla todas sus vías. No hay ninguna canción con la que no me identifique, o no haya vivido o no haya significado. Nunca canto cosas que no me creo. En cuanto al título, que siempre es importante en un disco, es el que tenía que ser. Si uno se fija en la canción verá lo que quiere decir ‘El Creyente’: el que está de alguna manera destinado a seguir un camino, y aquel que tiene fe. ¿En qué? Que cada uno busque la suya. Yo creo que es la mejor manera de hablar de ‘El Creyente’, asumiendo lo que eres y mostrándolo. Hay mucho de mí en ‘El Creyente’, y sobre todo en lo que significa el disco. Cualquier tipo a mi edad pagaría por haber hecho un disco así.
¿Qué número hace este disco en tu carrera? Si no me falla la memoria, debe ser el 25. Empecé en 1978, así que no está mal, no? He trabajado…
¿Cómo ha sido para ti pasar de la intimidad de los teatros a pabellones mucho más grandes y con mucho más público? El concepto del especio es muy importante, y no es lo mismo pisar un teatro que pisar un pabellón. Hay quien cree que sí, pero no es lo mismo. El teatro es contención, es ajustar mínimamente. En cambio cuando estás haciendo un espectáculo de rock delante de 7.000 personas sabes que tienes, de alguna manera, que explotar. Yo cuando acabo harto del rock, y a veces acabo harto del rock, me refugio en el teatro. Y es donde más he aprendido en mi vida. Ha sido mi escuela y me ha ayudado a crecer como artista y como persona. Aprendes a darle importancia a lo que estás haciendo en cada momento y a explorar todas las posibilidades. Cuando te enfrentas a un directo delante de 7.000 personas la cuestión cambia. Mi gran reto es el poder reunir los dos personajes en uno, y el día que consiga eso habré llegado al punto. Todavía me queda desarrollar ese tercer personaje, que va a ser el personaje total.
¿Podrías vivir sin subirte a un escenario? No. No. Quítame el aire y moriré. Y no hay cosa que más me moleste que el hecho de que haya compañeros de generación que no respeten esto, que no le den la importancia a lo que es este oficio. Para mí el escenario es mi casa, es la única casa que tengo, el único lugar donde se me permite ser yo y donde entra quien me da la gana. En esas dos horas yo estoy en mi casa. El personaje viene luego, cuando bajas del escenario, y entonces sí que interpretas un papel. Hay mucho pusilánime que piensa que cuando sale a un escenario tiene que interpretar un personaje: error. Cuando sales a un escenario tienes que ser tú, ya interpretarás cuando bajes, cuando estés con los medios o haciendo una entrevista como esta. Y eso es lo que hace distinto a un músico de una estrella.
Al escenario de Granada decidiste subir a dos amigos, Leiva y Ariel Rot, ¿por qué ellos? Bueno, era una cuenta pendiente. La gira que hicimos juntos, ‘Uno de los nuestros’, fue muy mal tratada en su inicio. Se nos tiró encima todo el mundo. Los artistas no fueron nunca el problema, prueba de ello es que Leiva ha llenado cuatro noches seguidas la Riviera, yo también voy a hacer un par o tres en mayo, y no tenemos problemas para llenar salas. En ese sentido, había que dejar filmado algo de la magia que se producía en esos conciertos de los tres. Por eso invitarles, y mira que yo odio invitar a la gente a un concierto en directo porque es un coñazo, fue una cuestión de cortesía, de educación y de que lo merecían. Y en el DVD, en la parte donde estamos los tres, se puede ver una colección de músicos nacionales sobre el escenario tan impresionante, que hace que merezca la pena.
¿Habrá más sorpresas y más invitados en próximos conciertos? No lo descarto. En el caso de Madrid y Barcelona, va a estar seguro Gabriel Sopeña –que lanza un nuevo álbum, en el que yo he colaborado, después de catorce años–. Y es posible que en Madrid haya alguna sorpresa más, pero insisto que no soy muy dado a eso y nunca me ha gustado ese falso colegueo. Tiene que significar algo muy importante en mi vida para que yo acceda a invitar a alguien a mi casa.
¿Qué lleváis en el repertorio? Al margen del listado de canciones que van en ‘El Creyente’, es probable que se toquen algunos temas más. A mí no me gusta repetir los repertorios en los discos en directo, no tienes por qué tocar siempre una canción, aunque haya canciones que no puedas dejar de tocar. Cuando dentro de unos años mire lo que he hecho diré: cada directo tiene un repertorio distinto, y eso es cojonudo. Pero puede que en los próximos conciertos se añada ‘Rock suave’ o ‘La edad de oro’. Este año quiero estar tocando el disco en su totalidad. Y salvo que toquemos en eso que se llaman festivales que, aunque se hagan con toda la buena voluntad, es como quedarte a medias sexualmente: cuando ya estás puesto, tienes que acabar… en el resto de los casos, voy a procurar que los conciertos tengan una duración cercana a las dos horas. En parte también porque la gente, en los tiempos que corren, hace un esfuerzo tremendo por pagar una entrada y hay que darles todo. Ahora, pediría una cosa que espero que se tome a bien: pediría más respeto por los músicos españoles; que los mismos que pagan 200 euros por ver a los Rolling Stones después no se quejen de que los grupos españoles cobran 30, y eso deberíamos pensarlo un poquito si realmente queremos defender nuestra industria y a nuestros artistas. Para terminar, cuéntanos con qué proyectos vas a compaginar esta gira. Lo mío es no parar, pero si no me aburro, y si me aburro soy peor. Así que ahora mismo estoy trabajando en varias cosas: estoy preparando mi tercera novela, que en principio tiene fecha de salida en Navidades. Estoy preparando el que será el próximo disco de estudio que haga con la banda, y que me gustaría poder grabar a partir de marzo del año que viene, aunque el disco ya está en un 80% terminado. Y con esta gira, sé que vamos a Latinoamérica, y vamos a estar por Europa también. Pero necesito hacer estas cosas entre medias para que mi vida no sea subirme a un escenario, bajar, coger un avión y meterme en un coche. Uno no tiene que olvidarse nunca de ver la realidad y de vivir con los pies en el suelo.
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News by Sany Mataix
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